Según sus datos, hasta dentro de 100 años no existe riesgo real de que colisione con el planeta, lo que causaría un desastre equivalente al de 65.000 bombas atómicas. De hecho, se cree que fue un impacto de este tipo el que acabó con la vida de los dinosaurios y otras muchas especies hace 60 millones de años y la posibilidad de que algo así vuelva ocurrir es uno de los asuntos que más preocupan.
En este caso, el Asteroide 2005 YU55 ha salido de la lista del programa de detección de asteroides peligrosos de la NASA, donde hay registrados 1.200 objetos potencialmente peligrosos, pero aún así será estudiado al detalle por astrónomos de todo el mundo, para conocer a fondo su órbita y poder prever su comportamiento en el futuro.Los expertos aseguran que, si las condiciones atmosféricas lo permiten, podrá verse con unos simples prismáticos o pequeños telescopios desde la Península Ibérica desde el atardecer hasta las 23 horas, aproximadamente. Su velocidad será de unos 10 grados por hora.
Vaduvescu es uno de los promotores del proyecto Euronear, una iniciativa europea encaminada a observar asteroides potencialmente peligrosos, una investigación liderada hasta ahora por Estados Unidos. "Europa no ha invertido ni un euro en este tema y por ello, con Euronear, queremos iniciar el camino, para lo que necesitamos unos 10 millones de euros", apunta el astrónomo.
En el mismo sentido, Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, recuerda la importancia de catalogar todos los objetos mayores de 100 metros, que son los que realmente entrañan un peligro real. "Para ello se necesitan telescopios de gran campo de visión, como el futuro Gran Telescopio Sinóptico (LSST), con un espejo de más de ocho metros, que permite detectar objetos muy débiles en exposiciones cortas". Este telescopio está previsto que entre en funcionamiento a pleno rendimiento hacia 2015.Luego, una vez identificados, y estudiado el riesgo, hay que poner en marcha soluciones que puedan evitar un desastre en la Tierra. De momento, como recuerda Bachiller, la única eficaz parece ser desviar el asteroide peligroso, como se hizo en la misión 'Deep Impact' de la NASA.
Los investigadores estiman que la probabilidad de estos impactos es pequeña: uno del tipo de Tunguska (en Siberia, en 1908) cada milenio, aunque recuerdan que hay órbitas de asteroides que hay que estudiar con más detalle, por lo que no habría que regatear fondos con este objetivo.
Fuente : El Mundo


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