A la 1:36 hora local del jueves la "Shenzhou", lanzada el 1 de noviembre, se acopló al módulo "Tiangong", en órbita desde el 29 de septiembre , cuando ambas sobrevolaban el centro norte de China. A la operación asistieron expertos del programa espacial y políticos que presenciaron el hecho desde el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.
La operación, controlada desde Tierra con ayuda de distintos centros de observación aeroespacial chinos, duró alrededor de media hora, y en ella la nave Shenzhou se acercó primero al módulo, contactó con él y acto seguido lo atrajo hacia sí, desplegando finalmente un sistema de ganchos con el que se dio por finalizado el "atraque".
Buena parte de la cúpula comunista china observó la compleja operación en el centro espacial, con la notable excepción del presidente, Hu Jintao, quien se encuentra en Francia para la Cumbre del G20.
Las dos naves permaneceran unidas orbitando alrededor del planeta alrededor de 12 días , se separarán el 14 de noviembre y ese mismo día volverán a protagonizar un segundo acoplamiento experimental antes de que la octava nave Shenzhou regrese a la Tierra.
El hecho ha sido celebardo por Pekín como un paso de gigante en sus planes para una futura estación espacial permanente de China en el cosmos, un proyecto clave para el gigante asiático y que confía en poner en marcha hacia 2020.
Con este programa, China, quiere demostrar que está equipada tecnológicamente para trabajar en bases permanentes en el cosmos, frente a las reticencias de países como EEUU a que Pekín participe en la Estación Espacial Internacional (ISS).
Según los especialistas, esta futura estación permanente china será considerablemente menor que la ISS y con capacidad para acoger a menos astronautas (tres, la mitad que la ISS).
La operación, controlada desde Tierra con ayuda de distintos centros de observación aeroespacial chinos, duró alrededor de media hora, y en ella la nave Shenzhou se acercó primero al módulo, contactó con él y acto seguido lo atrajo hacia sí, desplegando finalmente un sistema de ganchos con el que se dio por finalizado el "atraque".
Buena parte de la cúpula comunista china observó la compleja operación en el centro espacial, con la notable excepción del presidente, Hu Jintao, quien se encuentra en Francia para la Cumbre del G20.
Las dos naves permaneceran unidas orbitando alrededor del planeta alrededor de 12 días , se separarán el 14 de noviembre y ese mismo día volverán a protagonizar un segundo acoplamiento experimental antes de que la octava nave Shenzhou regrese a la Tierra.
El hecho ha sido celebardo por Pekín como un paso de gigante en sus planes para una futura estación espacial permanente de China en el cosmos, un proyecto clave para el gigante asiático y que confía en poner en marcha hacia 2020.
Con este programa, China, quiere demostrar que está equipada tecnológicamente para trabajar en bases permanentes en el cosmos, frente a las reticencias de países como EEUU a que Pekín participe en la Estación Espacial Internacional (ISS).
Según los especialistas, esta futura estación permanente china será considerablemente menor que la ISS y con capacidad para acoger a menos astronautas (tres, la mitad que la ISS).
Representantes de la Agencia Espacial Europea asistieron el pasado día 1 al lanzamiento de la "Shenzhou VIII" en la base de Jiuquan, en una zona desértica del noroeste del país.
En 2012, la novena y la décima naves de la serie Shenzhou también se acoplarán al módulo y al menos una de ellas irá tripulada, seguramente por la primera mujer astronauta del país asiático.
En 2012, la novena y la décima naves de la serie Shenzhou también se acoplarán al módulo y al menos una de ellas irá tripulada, seguramente por la primera mujer astronauta del país asiático.
La actual operación de China en el cosmos marca también un hito en el programa espacial nacional porque se trata de una de las primeras ocasiones en que Pekín coopera en este sector con otros países, concretamente Alemania, que lleva a cabo a bordo del "Shenzhou VIII" 17 experimentos sobre vida terrestre en el cosmos.
Expertos en la carrera espacial estiman que China tiene actualmente el nivel tecnológico que en este campo tenían EEUU y la Unión Soviética en los años 60, pero que está progresando más rápidamente que Washington y Moscú, donde los problemas económicos y las dudas sobre la viabilidad de la exploración del espacio han frenado sus avances durante años.
Fuente: La razón
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