Cada día en el Zoo de Denver, en EE UU, se generan 1.905 kilos de basura, así como 1.224 kg de excrementos de media. Los primeros van al vertedero, los segundos se transforman en abono. Sin embargo, el zoológico pretende convertir las heces de los animales y la basura en un recurso energético, aprovechando así un residuo y eliminando un problema, a través de un proceso de gasificación que permitirá convertir el combustible sólido en gas y aprovecharlo para suministrar energía a la nueva área del zoo.
Querían suministrar esta nueva exhibición con energías limpias. Estuvieron valorando la solar y la eólica, pero por muchas razones no eran prácticas en el zoo. Entonces pensaron en la cantidad de residuos de basura y de excrementos que se producen en las instalaciones, explicó Sean Andersen-Vie, portavoz del Zoo de Denver. Para ello, contrataron a unos investigadores y los cálculos preliminares hablan por sí solos.
El primero que, aunque pueden usarse todo tipo de heces, es mejor si éstas están secas, precisa, y segundo, que este proyecto permitirá ahorrar más de 113.000 euros al año en costes energéticos según las estimaciones preliminares. Además contribuirá a que el zoo deje de llevar al vertedero 680.000 kilos de basura.
Para ello, han instalado el sistema de gasificación en la parte posterior del rickshaw que tiene el zoo para que funcione. El rickshaw, un taxi que compraron hace unos años en Tailandia, permitirá mostrar cómo funciona la gasificación, a través de este prototipo de gasificación eléctrica.
Fuente: La Razón

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